Quién soy

Me llamo Esther de la Ossa, siempre me han gustado los niños, su mundo me ha parecido fascinante y cuando estoy a su lado siento hacia ellos una conexión especial, enseguida lo notan y nos falta tiempo para empezar a jugar.

Llevo toda mi vida haciendo lo posible por trabajar con los niños. Comencé como niñera a los trece años, mi afinidad con ellos, mi madurez y gran responsabilidad hicieron que las personas con hijos pequeños de mi entorno me confiaran su cuidado y atención. Desde ese momento siempre he tenido claro que mi dedicación iba encaminada hacia los más pequeños.
Tiempo después decidí estudiar el Grado Superior en Educación Infantil, mientras seguía ejerciendo como niñera de amigos, vecinos y conocidos.

Al poco tiempo de sacarme el título viajé a Estados Unidos para trabajar como Au-pair, mejorando mi inglés sin dejar de trabajar con los más pequeños y descubriendo nuevas formas de educación e impregnándome de nuevas culturas.

A mi vuelta a España comencé a estudiar en la universidad el grado en pedagogía mientras buscaba trabajo como educadora infantil, después de varios meses de búsqueda empecé a trabajar en una escuela infantil de apoyo. Se trataba de un negocio familiar, en una casa y resultaba bastante acogedor. Pero el tiempo pasaba y aunque me encontraba bastante a gusto allí, sentía que algo me faltaba, tal vez eran las enormes ganas que tenía por seguir avanzando, conociendo el mundo de la educación y queriendo poner en práctica muchos de los conocimientos que aprendí en el extranjero.

Un año después conocí la iniciativa de una empresa que quería poner en marcha un gran proyecto de educación que abarcaba varias etapas. En ese momento vi una gran oportunidad de crear un proyecto desde cero, trabajando codo con codo con personas dedicadas y entregadas a la educación. Los comienzos fueron fascinantes pero, un año después me topé con la realidad, “administraciones, instituciones, editoriales…” y poco a poco fui viendo como nuestro precioso proyecto se iba desvirtuando para acabar siendo una escuela infantil más, como otra cualquiera.

Ver como todo el mundo se quedaba impasible viendo como nuestro proyecto se iba acercando a una velocidad vertiginosa al sistema tradicional me causó una gran desazón, y sobre todo, comprobar como sólo aparecían trabas para poder llevar a cabo una educación respetuosa y de acompañamiento con mis pequeños alumnos.

De repente me encontraba en un gran proceso de cambio interior y de grandes replanteamientos. Y así fue como un día me decidí a buscar y buscar, pasé horas frente al ordenador. Estaba convencida de que debía existir “algo”, un pequeño halo de luz que me hiciera ver y creer que todavía se puede llevar a cabo una educación respetuosa con los niños. Y así mismo, de casualidad descubrí el trabajo que realizan las madres de día y en esos momentos supe que eso era lo que quería hacer con mi vida.

La ilusión, el estudio, la preparación constante hacia ese objetivo se adueñaron de mi, sin prisa, respetando mi ritmo y el ritmo de la vida, dándome el tiempo necesario para preparar mi hogar y para prepararme yo.

En el momento de escribir estas líneas sigo en ese proceso aunque siento que el momento de empezar se acerca, cuándo será? No lo sé… en el momento en que lo estés leyendo puede ser que ya lo esté… quieres saberlo??

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