Pedagogía Waldorf

La Pedagogía Waldorf, fruto del trabajo de Rudolf Steiner, parte de unos principios filosóficos y espirituales muy diferentes a los habituales en la primera mitad de siglo XX. Desde ese lugar, de la búsqueda del objetivo espiritual, Steiner desarrolla una metodología que propone que cada ser humano encuentre su esencia a través de la creatividad, el arte, el movimiento.

duendes waldorf

Material Waldorf

La Pedagogía Waldorf toma la mirada antroposófica del hombre y desarrolla una estructura de respeto por los ciclos de la vida, sus intenciones, sus características. Waldorf profundiza en las relaciones y vínculos humanos, dándole la importancia que se merecen, y transforma la educación tradicional en una estructura viva.

Como en La Casita del Búho trabajamos con la etapa de 0-3 años, vamos a centrarnos en las aplicaciones de la Pedagogía Waldorf durante esta etapa.

La Pedagogía Waldorf proporciona una base para cuidar y alimentar el sano crecimiento del niño. Los sentidos se nutren a través de una vida sana, de un ambiente lleno de belleza. La modalidad de trabajo en la Pedagogía Waldorf fomenta el desarrollo integral del niño. Cada zona es cálida y acogedora, está cuidada e intencionalmente llena de elementos bellos y naturales. Materiales simples y naturales: piezas de madera, conchas marinas, cera de abejas para modelar, muñecos hechos a mano y juguetes, animan a los niños a crear y organizar juegos y cuentos. Todas las zonas de aprendizaje, en la primera infancia, es un lugar apacible donde los niños pueden jugar e imaginar libremente mientras se sienten seguros y cómodos.

Los niños participan en actividades lúdicas tanto en el interior como en el exterior durante todo el año, en todas las estaciones y condiciones climáticas. Esto les permite vivenciar profundamente la naturaleza durante el ciclo anual. En el juego, los niños desarrollan el pensamiento creativo, la solución de problemas y desarrollan las habilidades sociales a través de la interacción con sus iguales.

El aprendizaje del juego, en la Pedagogía Waldorf, establece una base sólida para el éxito académico futuro. Los niños escuchan cuentos de hadas y tradicionales, ven teatrillos y participan del juego dramático, todo esto fortalecerá su memoria, desarrollará su capacidad de comprensión y la imaginación. Las historias, canciones y rimas infantiles cultivan en los niños el amor por la belleza del lenguaje. Participar en juegos donde se pueda contar y en actividades rítmicas, así como en las actividades cotidianas como amasar y hornear el pan, cocinar y poner la mesa, les permite construir una experiencia fundamental para el aprendizaje de las matemáticas, las secuencias y las habilidades numéricas. Aprenden sobre el mundo físico a través del movimiento tanto en el desarrollo de su motricidad gruesa como fina. Y es a partir del movimiento, de la construcción e interiorización del espacio, tanto del propio cuerpo como del que los rodea, como se sientan las bases para el aprendizaje efectivo de la lectoescritura. Todas estas actividades de aprendizaje se llevan a cabo en consonancia con los ritmos diarios y los ritmos de las estaciones que conectan con amor a los niños con el mundo que los rodea.

 

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