Madre de día y educación infantil

mama y bebeDesde hace unos años existe en España la figura de Madre de Día, una mujer que ofrece su casa a diario para acoger a un grupo pequeño de niños (generalmente 3 o 4) hasta los 3 años de edad. Generalmente son mujeres que tienen formación pedagógica, y sobre todo (al menos ese es mi caso), que se sienten inmensamente felices y realizadas con el cuidado de los niños pequeños.

1. ¿Qué aportan las Madres de Día que no aporten las guarderías o las escuelas infantiles?

Sin entrar en particularidades, lo que aporta una Madre de Día frente a una guardería o escuela infantil viene determinado por la diferencia del número de niños a los que se atiende en cada caso.

Contradiciendo lo más comúnmente aceptado, la primera necesidad de un niño en sus 3 primeros años de vida es el amor y el cuidado de su madre. Esta es la base de un desarrollo sano a todos los niveles, y desde esta base se construyen unos cimientos sólidos para las futuras relaciones afectivas y sociales.

Este amor de madre se traduce en cosas muy concretas, como mucho contacto físico, mucha presencia, muchas ocasiones de atención no dividida, atención continua hacia sus necesidades, escucha a sus señales, contacto visual, determinados tonos de voz y determinada forma de tocar en los cuidados diarios, cierto tipo de lenguaje, ser tenido en cuenta en sus características particulares, etc, etc. En definitiva, todo lo que de forma natural surge de cualquier mujer que se permite entregarse a su instinto de madre. La relación fusional de la que habla Laura Gutman, o lo que hoy se llama “crianza con apego”.

Cuando una madre no puede atender por completo esta necesidad, otra persona puede hacer este “maternaje” (también lenguaje de Laura Gutman). El niño puede crear vínculo, además de con su madre, con otra persona maternante. Esto es lo que ofrece una Madre de Día, el vínculo estrecho y la calidad de atención que necesitan los niños de esta edad.

El nombre claramente indica la intención de ofrecer a los niños los cuidados que les daría una madre.

 2. ¿Qué diferencias existen a nivel pedagógico entre las Madres de Día y                    las guarderías?

Una vez que el niño tiene cubierta su primera necesidad de sentirse amado, cuidado en sus necesidades vitales, y protegido, entonces necesita una serie de condiciones en su entorno que permitan su desarrollo.

Sin entrar en mucha profundidad, hasta los 6 años, los niños están desarrollando su motricidad en coordinación con sus sentidos; y por otra, es la etapa en la que experimentan “la calidad de la vida” a
través de las experiencias afectivas y sensoriales.

Por tanto, necesitan un entorno que les ofrezca la posibilidad de ricas y variadas experiencias sensoriales y motrices, que se complemente con un acompañamiento adecuado (el desarrollo de las capacidades nunca se da al margen del desarrollo emocional, afectivo y social). De forma general, de esta base partimos las Madres de Día para preparar nuestras casas.

Los modelos pedagógicos que estamos siguiendo las Madres de Día en España son principalmente Waldorf, Loczy, Montessori y Wild. Desde mi punto de vista, aunque parten de filosofías distintas y utilizan distinto lenguaje, en el enfoque de las necesidades de los niños hasta los 3 años no difieren en aspectos fundamentales. Y además, no se llevan a la práctica de forma excluyente…

La pedagogía Montessori se basa en las etapas sensibles de desarrollo, y el aprendizaje por experimentación propia. Prepara los ambientes con materiales acordes a cada etapa de desarrollo para permitir esta experimentación.

La pedagogía Waldorf , parte de la visión antroposófica del ser humano. Para edades tempranas, pone mucho énfasis en la calidad de las experiencias afectivas y sensoriales, y en los ritmos. Ofrece espacios muy armónicos, donde se cuidan mucho la calidad de los materiales y los colores. Los “juguetes” son muy sencillos, en gran parte hechos a mano con materiales naturales. Y se ofrece un ritmo muy definido y acorde a las necesidades de niños pequeños.

La pedagogía Loczy se enfoca, por un lado, en la calidad de los cuidados diarios (vestir, dar de comer, lavar…), y por otro, en el respeto a la libertad del movimiento y el desarrollo de la autonomía. Prepara los ambientes para dar muchas posibilidades de experimentación de la motricidad, y para permitir que los niños puedan realizar por sí mismos las actividades cotidianas, en relación a su grado de madurez.

La filosofía Wild se basa, en líneas muy generales, en que el motor del desarrollo está en el interior, y se lleva a cabo en interacción con el exterior, en la medida en que éste lo permite. Recoge muchos de los aspectos citados de las pedagogías anteriores (especialmente de las 2 últimas), y además añade otros puntos básicos, como la necesidad de que el ambiente sea relajado para que el niño pueda entrar en contacto con sus verdaderas necesidades de desarrollo.

Desde mi punto de vista, el gran problema que hay en las guarderías, con independencia de su línea pedagógica, es que el gran número de niños y el grado insuficiente de presencia del adulto, hacen imposible que el ambiente sea relajado.

Los niños tienen que desarrollar estrategias de defensa para sentirse seguros, como agresividad, sumisión, llamar la atención, etc,etc, que les impiden entrar en contacto con sus verdaderas necesidades de desarrollo. Por desgracia, estas estrategias de defensa muchas veces son malinterpretadas por los adultos como un desarrollo auténtico (“mi hijo se ha espabilado mucho desde que va a la guardería”)…

Una cosa es hablar del respeto hacia los niños, y otra muy diferente respetarles. Con los niños no sirven teorías pedagógicas ni “técnicas de respeto”; con los niños sólo sirven actitudes sinceras y sentimientos auténticos. Si no hemos recorrido antes un camino interior de encuentro con nosotros mismos, es muy difícil entender y respetar la realidad de un niño, por muchas teorías que hayamos leído.

Por otra parte, el trato con niños suele despertar en nosotros los sentimientos del niño que fuimos. Sin este camino interior previo, es difícil no caer en respuestas automáticas que generalmente no tienen nada que ver con el modelo de respeto que pretendemos seguir.

Si fuera yo la que estuviera buscando una Madre de Día para mi hijo, lo primero sería escucharme a mí misma en cómo me siento con ella y con su forma de relacionarse con los niños; las primeras conversaciones y el espacio que ha creado para acoger a los niños ya dan mucha información sutil sobre ella. Preferiría hablar de sus planteamientos desde sus propias experiencias que desde teorías pedagógicas.

Para mí sería más importante la persona y su capacidad de “sentir a los niños” que su línea pedagógica, siempre y cuando esta última no contradijera mis valores fundamentales.

 

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